Con una vibra casi mística, Ixtapa-Zihuatanejo se ubica en un rincón prístino y privilegiado de la Costa Grande de Guerrero. Junto con Acapulco y Taxco de Alarcón, forma parte del llamado “Triángulo del Sol”.
Zihuatanejo fue durante generaciones un pintoresco pueblo de pescadores, y aún conserva ese encanto: al caer la noche, las luces de los barrios en los cerros que rodean la bahía evocan un tiempo y un lugar más sencillos. Contemplar la bahía después de la puesta del sol es una de las vistas más encantadoras del mundo.